
Tu mirada esquiva
se me escapa entre los dedos,
y me sonríe la angustia de tu ausencia
amanecida de nuevo en mi memoria.
Todo es un bucle mortal,
idas y venidas de tu cuerpo a mi recuerdo:
ganas de tenerte por instantes,
necesidad de tus besos: abrazarte.
Hay días en que no existes y te invento,
otros me muero solo por notarte cerca,
tu presencia es la contínua muerte de mis nervios.
Esta dualidad insuperable,
consume mi mente con deseos de tu vuelta
... y tu retirada definitiva.
Lo siento.
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